Estas son las condiciones que conviene dejar claras desde el primer intercambio. No son formalidades: evitan malentendidos sobre qué se puede resolver en el proyecto y qué depende de otros factores.
La consulta no es un relevamiento
La primera conversación técnica sirve para ordenar la información que traés: altura entre niveles, ancho disponible, ubicación prevista y circulación existente. No reemplaza una medición en obra ni una verificación estructural.
Verificación estructural aparte
Cuando la escalera suma almacenamiento, escritorio o biblioteca, las cargas dejan de ser solo de circulación. Antes de ejecutar cualquier modificación se recomienda una revisión estructural en el lugar, hecha por quien corresponda.
Medidas orientativas, no definitivas
Los bocetos iniciales trabajan con proporciones y criterios de anclaje. Cualquier número que aparezca en esa instancia es orientativo hasta que se confirme en el sitio con las condiciones reales de la vivienda.
Funciones que conviene definir antes
Si la escalera va a integrar guardado, un puesto de trabajo o estantes, conviene decidirlo al inicio y no sumarlo después. Cambiar la función a mitad del proceso obliga a revisar proporción, materiales y anclajes.
Estas aclaraciones no limitan el proyecto: lo encuadran. Cuanto más precisa sea la información de partida, menos ajustes habrá que hacer sobre la marcha.